Son Doong, la cueva más grande del mundo está en peligro

Son Doong, implica un modelo de ecoturismo abierto a los visitantes desde hace ocho años, que destina muchos beneficios y que ahora corre peligro.

10 febrero 2021

Interior de la cueva Son Doong

El laberinto subterráneo de Son Doong, excavado y erosionado durante millones de años, alcanza en algunas zonas los 200 metros de alto. O lo que es lo mismo: podría contener un bloque de rascacielos de 40 plantas. El interior de esta inmensa cueva vietnamita alberga un túnel de más de cinco kilómetros, una barrera de calcita de 90 metros de altura -la Gran Muralla de Vietnam- y estalagmitas y estalactitas gigantescas. 

Un recolector local, Ho Khanh, descubrió Son Doong por casualidad en 1991 al encontrar la entrada a la cueva y escuchar el sonido de un río en su interior. Se hallaba escondida en el Parque Nacional de Phong Nha-Ke Bang, declarado Patrimonio de la Unesco. Intentó volver a ella, pero no logró encontrar la abertura, oculta en medio de una frondosa jungla, y el lugar cayó en el olvido durante casi 20 años. 

En 2009, Khanh y un equipo de investigadores británicos localizaron la entrada y, cuatro años después, una parte se abrió a los turistas. 

Desde entonces, solo una agencia de viajes, Oxalis, ha sido autorizada a mostrarla, para limitar el número de visitantes. El objetivo es evitar los errores cometidos en otros lugares emblemáticos del país, como la bahía de Ha Long o las playas de Nha Trang, amenazadas por el turismo de masas. 

Solo unos cientos de visitantes entran en Son Doong cada año. Cuesta unos 50 euros por visita y 2.500 euros por cuatro días de exploración. El dinero recaudado beneficia principalmente a la población local, una bendición en esta región pobre del centro del país. 

Antes los jóvenes iban al parque nacional a cortar ilegalmente la madera de agar, que se usa para fabricar incienso. Otros cazaban civetas y puerco espines, unas especies en vías de extinción. "Siempre estábamos bajo la amenaza de los guardabosques y no hacíamos nada bueno por la naturaleza", cuentó Ho Minh Phuc, un ex leñador que se reconvirtió en porteador para los grupos autorizados a explorar la gruta, al periódico El Mundo.  

Pero el ecosistema sigue estando amenazado, como señala la Unesco en un informe de 2019. Se abandonó un proyecto de teleférico a Son Doong, pero hay otro sobre la mesa para llegar a una cueva situada a 3,5 kilómetros de distancia. Esto provocará "un cambio radical en la naturaleza de las ofertas turísticas propuestas (...) y sin duda habrá un impacto irreversible en el entorno, en gran parte virgen", advirtió la Unesco. 

Para el porteador Phuc es esencial no sucumbir a un turismo de masas después de la pandemia en Son Doong. "Sería terrible que esta maravilla natural quedaría reducida a la mínima expresión en unos años y nuestro modo de sustento desaparecería", alertó. 

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