Plogging, deporte y respeto al medio ambiente

El Plogging tiene como objetivo intentar que todo el mundo se conciencie medioambientalmente y que se siga usando el cuerpo haciendo deporte.

15 marzo 2021

Plogging // Crédito: wikipedia

El parque natural Cabo de Gata-Níjar es uno de los espacios más visitados y de mayor valor ambiental de la provincia de Almería, un lugar que desde hace unos años cuenta con un grupo que vela para que siga luciendo igual que siempre a través del “plogging”, un movimiento que combina el deporte y el cuidado del medio ambiente como estilo de vida. 

David Valverde es monitor de buceo y embajador en la provincia almeriense de “Plogging RRevolution”. De forma voluntaria recoge basura mientras se ejercita en el primer espacio marítimo-terrestre protegido de Andalucía, compartiendo esta actividad con grupos como el que lo acompaña durante una entrevista concedida a EFE. 

Natural de Nerja (Málaga), llegó al Cabo de Gata hace diez años y se quedó “enamorado” de los “maravillosos” fondos marinos. “Siempre me ha gustado mucho el tema medioambiental, el vivir en un parque influye mucho y también trabajar en el mar”, señala. 

Practica buceo y es corredor de montaña, por lo que hace un par de años contactó con él “Plogging RRevolution” -con doble erre porque su lema es recoge y recicla-, para intentar que la “familia” de deportistas que cuidan de espacios como este siguiese creciendo. 

El objetivo: “Intentar que todo el mundo se conciencie medioambientalmente y también que sigamos usando el cuerpo haciendo deporte”. 

Explica que el “plogging” nació como una actividad organizada en Estocolmo y terminó extendiéndose a otros países en 2018. 

“Se resume en hacer deporte y recoger basura, hacer grupos, juntarnos cuando vemos mucho cúmulo de basura. Traemos nuestros guantes y bolsas y vamos recogiendo toda la basura que encontramos por el camino para mantener el parque bien limpio”, apunta Valverde. 

Ahora, con la covid-19 introducida en todas las facetas de la vida de los ciudadanos, su efecto también se ha notado en esta actividad. 

“Últimamente se están llevando la palma las mascarillas. No hay día en el que no se coja, por lo menos, una mascarilla”, lamenta. 

No es el único efecto de la pandemia para estos voluntarios que ya no pueden organizar grupos “tan grandes como antes”. Si originalmente podían reunirse hasta 20 personas para una limpieza más exhaustiva, ahora “hay que hacer un poquito más a menudo, ir limpiando poco a poco” con menos personas. 

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