Ecoturismo por los mejores pueblos medievales de España

España cuenta con una infinitud de pueblos medievales que han conservado de su época antigua, murallas y castillos, pero también historias, leyendas y belleza.

07 octubre 2021

Pueblos medievales en España

Si cerramos los ojos por un momento podemos imaginar cualquier cosa. Por ejemplo, estamos paseando por calzadas de piedra, alzamos la vista y los escudos de nuestro reino están por todas partes, elegantes e imponentes. Las casas son pequeñas, pero todas tienen su bello encanto. Llegamos al final de la calle y varios hombres con escudos y espadas se nos cruzan rápidamente se dirigen al punto más lejano de la muralla y en lo alto de la colina, lo observamos, el imperial castillo del reino. Esto podría ser un sueño perfectamente, pero lo curioso es que es una realidad.  

España cuenta con una infinitud de pueblos que han conservado de su época medieval, murallas y castillos, pero también historias, leyendas y sobre todo belleza. En el post de hoy Ecoturistas, os traemos los mejores pueblos medievales que existen en España para que podáis descubrirlos.  

OLITE 

OLITE

OLITE // Crédito: wikipedia

Un pueblo de leyenda, con torreones, almenas y fosos, así es Olite, enclavado en el corazón de Navarra. La entrada por la Torre del Chapitel al recinto amurallado medieval que esconde vestigios romanos es un buen anticipo de lo que depara el recorrido. El casco antiguo de Olite conserva el mismo trazado de calles e incluso los mismos nombres medievales que hace siete siglos. 


PEDRAZA 

PEDRAZA

PEDRAZA // Crédito: traveler

Esta población segoviana se erige como una de las mejor conservadas y rehabilitadas con varios premios que lo acreditan. Desde mediados del siglo XIV hasta bien entrado el siglo XVII, Pedraza fue un importante centro de elaboración de paños de lana de oveja merina, con talleres que abastecían a ciudades como Florencia y Brujas. Pero, además, Pedraza bulle de animación y vida cultural, con buenos restaurantes y grandes acontecimientos anuales como los Conciertos de la Velas que se celebran en julio. 


 
SANTILLANA DE MAR 


SANTILLANA DE MAR

SANTILLANA DE MAR // Crédito: guiarepsol

Los orígenes de esta población cántabra se remontan al siglo VIII, cuando unos monjes construyeron una pequeña iglesia para albergar las reliquias de santa Juliana que un siglo más tarde dio lugar a la colegiata (en la imagen) alrededor de la cual se articula Santillana. La calle del Rey y la plaza del Mercado son sus dos centros principales, flanqueados de edificios sublimes. Además de su patrimonio medieval, Santillana se destaca por su importante legado renacentista y barroco. 

ALBARRACÍN 

ALBARRACÍN

ALBARRACÍN // Crédito: vidaextra

Desde lejos se observa la silueta fortificada de este pueblo turolense que se baña en las aguas del río Guadalaviar. Aupado en la cresta de un peñasco a más de 1.100 metros del nivel del mar, sus calles costean la difícil orografía, entre casas de entramados de madera y barro. Con vestigios celtas y romanos, Albarracín debe su nombre a la presencia musulmana que se dilató durante casi un siglo, hasta el siglo XII. Conviene no perderse el paseo por las murallas y detenerse en la Plaza Mayor y la calle de la Catedral, el centro histórico de la ciudad. 

FRÍAS (BURGOS)

FRÍAS (BURGOS)  

FRÍAS (BURGOS) // Crédito: hola


Pasarán los siglos y Frías esta localidad burgalesa seguirá presumiendo de ser la ciudad más pequeña de España. Este privilegio, obtenido en el siglo XV por orden del rey Juan II de Castilla, es mucho más que un eslogan turístico. Es una evidencia, sobre todo cuando se conquista poco a poco no sin antes haber cruzado su innegociable puente medieval sobre el Ebro. Arriba espera una ciudad tan bien amurallada que apenas ha cambiado su aspecto en los últimos siglos y donde la visita consiste en, sencillamente, no dejarse nada.  
Eso sí, en toda checklist viajera y rural no debería de faltar su coqueto castillo, su preciosista parroquia de San Vicente Mártir y sus casas colgadas. No muy lejos esperan otras sorpresitas como la ermita de Santa María de la Hoz junto a la cascadita de Tobera. 
 

TRUJILLO (CÁCERES) 

TRUJILLO (CÁCERES)

TRUJILLO (CÁCERES) //Crédito: texfoto

La Trujillo de piedra tiene dos caras. La primera, la que enamora a simple vista, con la entrada a esa exuberante Plaza Mayor donde la iglesia de Santa María, la estatua dedicada a Francisco Pizarro y el palacio de la Conquista. Una estampa renacentista que remite a la época en la que esta localidad recibió el oro de América que trajeron de vuelta sus conquistadores. Y, sin embargo, cuando se traspasa esta imponente bienvenida en forma de ágora, se da con una localidad mucho más callejonera y de esencia medieval.  

Poco a poco, esquivando algún que otro edificio renacentista, se accede a las cavas que recuerdan el trazado de los antiguos fosos del castillo, a las calzadas empedradas y a los hallazgos sorprendentes, como es el caso de la románica Torre Julia (con escudo del Athletic de Bilbao incluido, cosas de restauradores modernos...) o su imponente castillo, una fortificación que no solo impone por su tamaño, también por sus vistas y por haber servido de escenario para películas que encontraron en esta localidad una semejanza con la Granada nazarí y de los Reyes Católicos. 
 

LAGUARDIA (RIOJA ÁLAVA) 

LA GUARDIA (RIOJA ÁLAVA)

LAGUARDIA (RIOJA ÁLAVA) // Crédito: bodegasvaldelana

Hay algo curioso cuando la retina se va aproximando a la capital de Rioja Alavesa. Por la cabeza pasan muchos conceptos: el vino, la loma, las bodegas modernas que asoman en sus pagos e, incluso, el desafío que le plantean sus tejados y campanarios a la Sierra de Cantabria. Y, sin embargo, una vez que se deja el coche a un lado, el modo de empleo de esta localidad se vuelve medieval.  

Hoy en día, sus murallas apenas lucen imponentes ya que la mayoría de ellas se han visto reemplazadas por casas adosadas al muro. Pero sus puertas sobreviven, sobre todo las de Páganos, Carnicerías y San Juan, que son capaces de ejercer de portal a otro tiempo. Ya dentro de la almendra, las callejuelas estrechas conducen a joyas góticas como la Iglesia de Santa María de los Reyes, junto a la que sorprende la torre Abacial, la fortificación más imponente de las que quedan en LaGuardia. 
 

DAROCA (ZARAGOZA) 

DAROCA (ZARAGOZA)

DAROCA (ZARAGOZA) // Crédito: wikipedia

En muchas ocasiones, la herencia medieval suele ser un problema para un determinado pueblo. Las toscas construcciones tienden a limitar la expansión urbanística de estos lugares mientras que su arcaico choca (o chocaba) con el progreso hasta que apareció el turismo. Sin embargo, en Daroca han sabido convivir muy bien con este legado, incluso lo cuidaron en la Edad Moderna haciendo de sus torres una monumental bienvenida para el forastero.  

Porque, si de algo puede presumir Daroca, es de tener algunas de las torres más bellas de la península, estoicos recuerdos de la que un día fue una de las murallas más largas del país y que hoy aún circunvalan esta bella localidad y desembocan en su ajado, pero aun así impresionante, castillo. 
 

ALARCÓN 

ALARCÓN

ALARCÓN // Crédito: descubrir.com

Probablemente, el río con más afán constructor de toda la meseta sea el Júcar. De hecho, si se sigue su curso se llega a rincones como este meandro fortificado donde el rey es el castillo. Alarcón, hoy transformado en Parador Nacional, esta construcción impone con su presencia y cobija, en su exterior, un conjunto de callejuelas que dan fe de lo rico que llegó a ser este emplazamiento. Sobre todo, se nota en las iglesias, ya que en esta pequeña superficie sobresalen numerosos templos, cada uno con un estilo propio que demuestra que Alarcón siguió siendo relevante hasta bien entrada la Edad Moderna. 
 

BESALÚ (GIRONA) 

BESALÚ (GIRONA)

BESALÚ (GIRONA) // Crédito; es.turismegarrotxa.es

Es uno de los núcleos medievales mejor preservados y en realidad no le falta de nada. Besalú, situado en la comarca de la Garrotxa, Girona, se entra al pueblo a través de un majestuoso puente románico que conduce al interior del recinto amurallado. Una vez allí, callejuelas empedradas se entretejen para llevarnos hasta visitas tan recomendables como la iglesia de Sant Vicenç del siglo XII y la Sala Gótica de la Curia Real. No perderse el recorrido por el barrio Judío, el Call jueu. 

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